Zipol

La verdad no tenía ganas de ir con la bandita a la playa de Nexpa, además sentía esta energía entre Juan Carlos, El Ernest, Daniela, que me revolvía la panza.

Necesitaba estar solo, pensar en lo que había visto, la imagen no se me quitaba de la cabeza día y noche, sentía que había muchas cosas que no entendía y comenzaba a confundirme. Estaba desorientado, como si tuviera una resaca emocional. Tú me entiendes. Así que le pedí a Daniela si me podía llevar de favor a la central de autobuses. Tomé el primer autobús al DF, luego a Oaxaca, y de ahí viaje todo al anoche hacia Pochula. Creo que dormí todo el camino, lo necesitaba.

Cuando llegué, me recomendaron tomar una camioneta para llegar a Zipolite.  ¡Wey, que pinche lugar tan más chingón¡ 

Me instalé en de las tantas palapas que estaban en la playa y les renté una hamaca. Digamos que si tienen un poco de varo, puedes rentar una habitación, luego hay palapas solas, y también cuartos y camas en el hostal que está al borde de la playa. Pero yo alquilé una hamaca por veinte pesos, puse en ella mi sleeping y le encargué mi mochila a la señora de la Palapa. Y creo que escogí bien, porque la doña hacia las mejores tortas de la playa, y costaban 10 pesos. ¡Wey¡ 10 pesos, y la caguama 5 pesos. ¿Te imaginas? ¡El paraíso¡

Conocía a un grupo de amigos que veían del DF, eran unos tres años más jóvenes que yo, pero hicimos buen contacto. Ello me decían, Roy, hoy hay algo en el Hostal en la noche. Roy mañana es el rave en la playa La Conchita.

También me dijeron que iban a pasar año nuevo en Punta Cometa en la playa de Mazunte en dónde habría un ritual de purificación para el año nuevo y me lancé con ellos.

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