¿Y Zonia?

Hay hijo, tu mamá tenía como dos añitos creo. Pues si, porque todavía no nacía tu tío Cotino.

Entoncés un día me dice tu abuelo, que ya estaba sentado en el comedor dispuesto. Trae a la niña para que desayunemos.

Si, le dije. Ahorita la traigo.

¡Zonia, ven hija, ven! ¡Ven mamacita vamos a desayunar! Y nada que no venía. Ya todos los niños estaban en la escuela.

La volví a llamar, ¡Zonia, ven mi niña! ¡Ven te habla tu papá. Y nada que me respondía.

Entro corriendo a la recámara, la busco, jalo las sábanas y no estaba. Me asomo bajo la cama, y no tampoco. Voy a la otra recamara, y nada.

Zonia, Zonia, hija. Ven mamacita ven. ¡Hay Virgen Santísima! ¿Dónde está? Y pensé José había ido por el pan, y ahí lo veo que viene con sus calmas.

José ¿Y la niña? No me la llevé señora.

¡Hay Virgen Santísima! Y estaba la zanja hijo, que iba de bote en bote, hasta tronaba del agua que llevaba. ¡Virgen Santísima! ¿Dónde estará mi niña? Y búscala y búscala.

Corrí al jardín y nada, corrí a la huerta y nada.  Y me dice el Choco, ¿qué pasó? ¿Dónde está la niña?

Ahoritita espérame, que la niña está en el baño. Le digo. ¡Mentira hijo! La niña no aparecía por ningun lado.

¡Madre Santísima! que no me la haya llevado el agua. Entro por enésima vez a la recámara. Levanto las sábanas. Y ahí estaba. Y le digo ¿Dónde te habías metido? Y me responde quedito. Esque me toy comiendo un chique.

!Hay madre Santa¡ Y tenía sus zapatitos llenos de tierra como si acabara de salir de la zanja.

 

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