Segré en Anjou

Yo había ido a recoger a mi papá al aeropuerto, yo le iba diciendo más o menos por donde andábamos con un mapa que traíamos en el carro.

Cuando salimos de la vía exprés D775 a unos 40 km al noroeste de Angers, le dije a mi papá que ya estábamos entrando en mi pueblo.

-Bueno, según los franceses es una ciudad. Pero para mí es un pueblito, apenas tiene siete mil habitantes.

Mi papá miró por la ventana y vio el nombre del pueblo.

-Segré, ¿Así se llama tu pueblo?

-Sí así se llama. Segré. Le repetí.

-Qué curioso, ¿Tú te acuerdas cual era el nombre fiscal de nuestro negocio en Tula cuando ustedes eran chicos?

-¿El de impermeabilizantes? –Le pregunté

-Si ese.

-No, no me acuerdo Pa.

-Se llamaba SEGRE.

-¿Qué?

-Sí, le puse Segre porque juntos son las iniciales de nuestra familia, Sonia, Enrique, Gaby, Ro y Enrique. Que coincidencia verdad.

-Está muy loco Pa. A lo mejor y estoy viviendo en tu sueño le dije. Y los dos reímos. Aunque yo un poco inquieto por la revelación.

Habíamos llegado al pueblo por azar se puede decir, porque habíamos mi esposa y yo decidido que el primero que encontrara un trabajo de acuerdo a su profesión, pues jalaba al otro. Y ella encontró un buen puesto en una empresa en este lugar. Así sin más.

Casualmente Segré está a 40 km de Angers, mejor dicho, del castillo de Angers, el mismo que había visto veinte años antes en la selva de México. Y ahora esta confirmación de mi Padre. ¿Es una coincidencia? No lo creo.  

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