Hola Ian

Me gustaría compartir contigo algunos momentos que viví junto con tu papá.

Imaginate que en Tula hace mucho tiempo, todas las personas que nos veían pasar en bicicleta pensaban que tu papá y yo éramos los mejores amigos.

Yo creo que no fuimos amigos tu papá y yo. Fuimos algo más.

Lo que recuerdo es que no podíamos separarnos en todo el día. Saliendo de la escuela era de cajón que la pasábamos juntos, muchas veces él iba a mi casa o yo a la suya. Y gran parte del tiempo que pasamos juntos estábamos casi siempre solos. Es decir, no había un adulto con nosotros. Por eso hacíamos tantas travesuras y el tiempo pasaba sin que nos diéramos cuenta.

Muchas veces su mamá llamaba a la mía o viceversa. ¿Sony, sabes en dónde está el niño Ricardo? Hay Lupita, perdón que te llame tan tarde ¿Sabes en dónde está Rodri?

Y recuerdo que en temporada de lluvias, llegábamos tan llenos de lodo que mi madre no me dejaba entrar en casa hasta que no ponía toda mi ropa en una cubeta y me quitaba el lodo con una manguera antes de entrar a la casa. ¡Y mañana te pones la misma ropa! Me gritaba. Pero sé que por dentro sonreía al ver nuestras caras.

Nuestra unión era magnética. Tal vez por eso lo sueño casi a diario.

Fuimos hermanos sin serlo, fuimos enemigos siendo conscientes de nuestra rivalidad. Pero era justamente esto lo que nos volvía más unidos.

Creo que nunca pretendí convencerlo de algo, ni el a mí. Solo jugábamos a los que el tablero nos permitía. Frente a la commodore 84 jugando juegos olímpicos, y devorando una caja de Zucaritas. ¿Quién diría que el trabajaría para esa compañía y yo me iría al país que siempre escogía para jugar?

Pero bueno, conforme fuimos creciendo vimos como nuestras circunstancias nos moldeaban el pensamiento de manera distinta. A él le gustaba el techno, y yo prefería la música alternativa, a él le gustaba escalar, a mí me gustaba leer.

Recuerdo que un día llegó a Tula con taladro en mano y algunas piedras y construimos un muro de escalada en la escuela de su mamá.

En ese momento yo no sentí el mismo interés que él ponía en su nueva pasión; tal vez porque ya comenzábamos a ser muy distintos.

Pero justamente era eso lo que más nos unía.  Yo no quería ser como él, ni él quería ser como yo.

No soy muy bueno manteniendo el contacto. Por eso he decidido que de cuando en cuando voy a escribir algunos momentos que viví con tu papá.

Para que te rías un poco de las tonterías que hacíamos juntos.

Te aviso cuando suba una nueva historia (a ver si Nacho también se anima a escribir alguna).

Buenas noches Ian