No solo un lugar

A veces siento, que la casita del terror no es solo un lugar, ósea Pasteur 64, sino que es una esencia, la esencia de la cueva mítica, la morada, el refugio, el lugar en donde duermo, pero que en ocasiones se convierte en la pantalla en la que se proyectan las imágenes de una realidad alterna. Como la metáfora de la cueva de Platón.  Y no sé, pero siento que me seguirá aún y cuando ya no more en ella. ¿Fui yo el que imaginó y deseo vivir en una casa en el centro de Querétaro rodeado de amigos ese día mientras caminaba por la calle de cinco de Mayo?  ¿O fue la esencia de la casa la que me sumergió en su sueño?

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