Miradas

Natacha y yo estábamos en uno de los cuartos de la casita, ella me estaba enseñando a bailar con las pois de fuego, apagadas por supuesto.

En eso llegó Daniela y saludó a Nacho Pilas y se fue para la cocina.

Antes de eso, Natacha y yo habíamos estado consultando el I ching, yo estaba aún bastante confundido con la relación entre ella, Nacho Pilas y yo. Pero más porque en unos pocos días se iba de la casa a seguir su viaje por Latinoamérica antes de regresar a Francia.

Tenía aun los sentimientos encontrados, entre, lo que pasó con Brazo, las alucinaciones, y el hecho que se iba y que tal vez, nunca la volviera a ver.

Esos días Natacha se quedaba a dormir en la casita, cuando yo me levantaba para ir a la Universidad, ella se iba según me contaba al café del fondo a desayunar y luego se daba una vuelta por el centro. Pero casi todo el día se la pasaba leyendo en la casa hasta que yo llegaba.

-¿Ya viste como te mira Daniela? –Me dijo Natacha.

-No, ¿cómo?

Ella me miró arqueando las cejas.

-Le gustas Ro. Me dijo con su acento francés.

-Claro que no. –Respondí

-Se me quedó mirando y me abrazó. Te voy echar de menos.

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