El Jabalí de Erimanto

Diciembre del año 2000

¿Estás consciente?

Sí, respondí. Por alguna razón sabía que estaba soñando. Pero en mi despertar dentro del sueño, yo estaba en mi casa en Querétaro. Pasteur 64.

Entonces escuché un estruendo que provenía del fondo del pasillo. Y de pronto, otro y otro, el sonido parecía hacerse cada vez más fuerte y constante. Cómo si algo de gran tamaño estuviera corriendo en el pasillo hacia la habitación en donde yo estaba.

De súbito el ruido cesó justo frente a la puerta que daba al pasillo a mi derecha.

La luz tenue del candil de la calle entraba por la ventana que estaba a mis espaldas y me permitía distinguir la habitación con un ligero tono amarillento.

Miré por un momento aquel lugar que conocía tan bien. Como todas las casas coloniales que habían servido para alojar a las personas de clase baja de la época. Tenía unos cuatro por cinco metros de superficie, muros de doble altura construidos en adobe y pintados y repintados en cal. Y que con la humedad, se dejaban ver estelas que exponían las capas anteriores.

El techo estaba fabricado con viejas vigas de madera apoyadas en los muros laterales y que con el tiempo y su fabricación manual, estaban algo retorcidas.

Entre ellas se podían ver los tabiques que se alineaban en sentido contrario a las vigas y sobre los cuales se había puesto una capa de mortero para acabar la construcción.

Entonces comencé a ver como el muro que rodeaba la puerta se deformaba. Era como si algo que estuviera en el pasillo, tratara de entrar, pero tenía una masa desproporcionalmente más grande que la puerta.

Con un crujido la puerta se abrió y entró con dificultad la cabeza de un animal enorme, parecía un puerco un jabalí gigante que olfateaba, de sus fauces goteaba una baba espesa y con sus ojos vidriosos escudriñaba la habitación. Hasta que me ve.

En ese momento olfatea con más fuerza tratando de percibir mi olor y retiene por unos segundos su respiración. Y estalla en una ruidosa carcajada.

Entonces empuja con más fuerza y de alguna manera logra pasar por la puerta su voluminoso cuerpo. Hasta que se encontró en medio de la habitación y desplego su figura antropomorfa, irguiéndose apoyado en sus patas traseras.

Media cerca de tres metros de altura, era muy voluminoso y cubría su cuerpo con una manta oscura y de la cintura para abajo portaba una falda que llegaba hasta el piso manchado por su la grasa que dejaban sus pisadas y la baba que escurría de su hocico.

Comenzó a moverse de un lado a otro en la habitación frente a mí sin dejar de reír mientras me veía de reojo.

¿Tu? Gritó el monstro. Pero si eres un pobre imbécil. Y rio aún más fuerte, se arqueaba tanto que su hocico casi tocaba el piso sin lograr contener su carcajada.

Entonces vi que su falda era tan oscura que no reflejaba la luz, lo que hacía difícil percibir sus bordes. Pero además, en ella se proyectaban unas figuras amorfas, como siluetas de humo fluorescente.

Pude distinguir manos, piernas, torsos y manos moviéndose, que daba la impresión de estar atrapadas en la falda y deseaban salir desesperadas.

La criatura pudo contener su humor y con una mueca entre resignación y aburrimiento. Desplegó una larga lanza oxidada. La tomó con ambas manos y con un rápido movimiento me la arrojó.

En mi sueño, logré esquivar la lanza que se había estrellado en los barrotes de la ventana detrás de mí.

Tomé la lanza, pero era sumamente pesada, tanto que apenas logré enderezarla para apuntarle al animal.

Él me miró con un gesto incrédulo y sarcástico.  

Y con todas mis fuerzas la lancé hacia la criatura, pero solo logré que callera a un metro de distancia.

El puerco rio con tantas fuerzas por mi hazaña que pensé que se ahogaría en su propia baba.

El animal tomó como pudo la lanza y volvimos a repetir la danza mortal. Qua más bien parecía que el monstro estaba jugando conmigo como un gato con su presa.

Al punto que aquel puerco gigante estaba tirado en el piso sacando espuma por su hocico mientras reía sin poder contenerse.

Fue cuando tomé uno de los vidrios de la ventana rota y comencé a atacarlo. Cuando creí que le había hecho suficiente daño, el animal. Se pone en pie, sacude su inmensa cara dejando rastros de sangre por toda la habitación.

Pobre imbécil, ¿crees que una pequeña criatura como tú me puede vencer? Y comienza a reír de nuevo.

Yo estaba agotado por el esfuerzo, así que tomé la lanza y la empuñé con la energía que me restaba, estaba decidido a morir atacando a la bestia.

Entonces el ruido de muchos hombres acercándose se aproximan hasta la habitación, y una luz cegadora entra por la pequeña puerta iluminando toda la habitación.

Veo solo la silueta de un hombre que se aproxima hasta mí y toma la lanza.

Gracias, esta es el arma que necesitábamos.

Al acto, la criatura que apenas había tenido tiempo de incorporarse, miró de frente a la figura humana que estaba a mi lado y palideció de miedo. Ese hombre, era Hércules.

La cara del Jabalí mutó del verde oscuro al gris pardo. Mientras que su cuerpo se empequeñecía debido a la presencia del otro ser. Hasta quedar convertido en un pequeño puerco, que corría despavorido en todas direcciones hasta que huyó por la puerta rumbo al fondo del pasillo de la casa.

Después del sueño, El jabalí de Erimanto

Ahora que reescribo el sueño en el blog me pongo a investigar un poco. En aquel momento yo no tenía acceso a internet como ahora, y además no era muy dado a profundizar sobre los temas que soñaba, veía o escuchaba. 

Pero mientras escribo, caigo en cuenta que es claramente un sueño plagado de arquetipos. DE ahí el título que escogí para el sueño. El jabalí de Erimanto.

Porque fue sin duda la bestia que soñé. ¿Pero por qué?

La mitología griega nunca me llamó la atención, y en esa época no tuve ni leí sobre el tema.

Pienso que tal vez, no era un sueño para mi presente. Sino más bien para este momento. Ya que al leer sobre el mito del Jabalí y enterarme que era uno de los doce trabajos de Heracles (Ojo no Hércules) este había hecho una parada en su viaje a Erimanto para visitar a su amigo el Centauro. El Centauro.

La figura que desde hace unos días ha aparecido en mi pensamiento después de una reflexión mientras conducía a mi trabajo.

¿Será que voy por el camino correcto en mi búsqueda?

¿Qué más me tiene que decir este sueño arquetípico?

La mutación del nahual

En mi sueño, yo me encontraba sentado en un peñasco en lo alto del cerro del Xicuco, era de noche y la pálida luz de luna me dejaba ver una parte del valle del mezquital.

Entonces vi como una figura humana se acercaba en la oscuridad hasta donde yo estaba. Era un hombre y portaba un sombrero ranchero. Por su aspecto y su manera de caminar deduje que era un campesino de la zona.

Se sentó junto a mí y comenzamos a hablar.

-Mira, este eres tú. Me dijo y alzó su mano derecha que mantenía con el puño cerrado con los dedos hacia arriba. Abrió su mano y observé una mariposa nocturna, una polilla parda, era grande, casi del tamaño de la palma de su mano.

-Solo tu sabes si te transformas en tu nahual. –Me dijo. Y acto seguido, la paloma nocturna comenzó a mutar hasta convertirse en un gran búho gris. El animal aleteo dos veces y se fue volando por la cima del volcán. En ese momento me desperté.

¿Qué pasa cuando bebes mucho tequila Viuda de Romero?

Cuéntale lo que te paso en Xilitla para que se le quiten las ganas de probar a mezcalito. Dijo Edson

El punto es que al Ro le jalaron las patas y sintió que le habló el muerto.

No fue el muerto, fue mi brazo que me habló. Todos reímos.

Ya vez, van a pensar que estoy loco.

Pero ¡si lo estás carnal! Dime, ¿quién te conoce mejor que yo? Wey ¿Te acuerdas de esa vez con el tequila Viuda de Romero? Dijo Edson.

Te digo que al Rodraz le pasan puras cosas raras. Ese día estábamos acampando en una ranchería cerca de Catemaco en Veracruz junto a un ojo de agua y que empieza a llover.

Catemaco es famoso por que abundan los brujos y nahuales ¿no? Dijo Alguien

Ándale, a lo mejor fue por eso. Dijo Edson

En esas andábamos, y no teníamos nada para comer más que una bolsa de galletas de animalitos, y una botella de Viuda de Romero.

Wey, y el maldito garrafón de agua, que no sé a quién se le ocurrió llevarlo.

A si es cierto, te pasaste. Dijo Nacho

¡Pues que tal y que te daba sed carnal!

No chingues, para eso traíamos el tequila. Le respondió. 

Pues como sea, la cosa esta que esa noche dentro de la casa de campaña estábamos, el Boti, el Toño, Nacho, el Rodraz y yo. Y ya conoces a tu amigo, nomás cae la noche y te empieza a filosofar.

En esas estaba discutiendo con el Boti sobre el amor y dios. Cuando el Rodraz se sale con botella en mano e iluminado por la única farola del pueblo grita. Dios es…  y madres, en ese momento cae un rayo en el poste de luz detrás de él.  Y este wey se pone a brincar  y a gritar. ¡Es cierto! ¡Es cierto! estilo Forrest Gump.

Tuvo que salir el Boti todo asustado a corretearlo para traerlo de vuelta a la casa de campaña tapándole la boca. ¿Te acuerdas? 

Y ¿Qué fue lo que gritaste? Pregunto un amigo

No, ni lo invoques porque se descose de nuevo.

¿Te digo?

Ya vez, mejor ni le des cuerda.

Además el asunto es que le expliques como es que te habló tu brazo esa noche para que se le quiten las ganas de ir a Real de Catorce.

¿Pero que no había sido en Xilitla?

Si, la segunda vez que lo probamos. La primera fue en el desierto pero esa noche no pasó nada.

Bueno según nosotros.

Porque cuando la entidad comenzó a hablar nos dijo. El Ritual lo comenzaron juntos hace tres días en el desierto, y ahora tienen que terminarlo juntos.

¡No mames! ¡Te cae! ¿Quién les comenzó a hablar?

El mezcalito. Le respondí.

La rosa y la mariposa nocturna

En la tarde me acosté a lado de la cuna de mi hijo de cuatro meses, la casa estaba en calma así que decidí meditar, o mejor  dicho dormir una siesta. Pero como acababa ver un video sobre auto-hipnosis en modo americano, es decir, relajación, focialización, sorpresa y bum. Sueño profundo tipo encantador de serpientes. 

En esas estaba, siendo consciente de mi entrada a una fase profunda de relajación, cuando vino a mí una imagen.

Una rosa, una rosa blanca. No recuerdo bien hasta qué punto fue voluntaria.

Y en un lapso de pensamiento dije, sería curioso encontrar esta imagen como una sincronicidad provocada. Pero, sería muy fácil. Entonces en la negrura de los párpados cerrados y provocada por tenues cambios de luz que suceden durante mi meditación, se formó la imagen de una mariposa nocturna.

!Mira¡ Eso sí estaría raro encontrar como imagen sincrónica pensé.

Ya en la noche después del trabajo, revisé el canal de noticias de México y vi un meme en el cual aparecía la foto del ex general Cienfuegos quien va a ser deportado a México para ser juzgado en el país, y en el fotomontaje aparece diciendo. ¿Y esta rosa? Y en la imagen se puede ver una rosa blanca.

Sonreí y pensé. Estuvo cerca, solo que le faltó la polilla. Entonces guardé mi móvil, tomé y la carriola para salir a dar una vuelta con mi hijo. Y justo afuera de la casa, mientras cerraba la puerta, vi una mariposa nocturna o polilla, cómo le quieras llamar. Muerta. Una rosa blanca y una polilla.

Sueño

En mi sueño, ví a mi hermano, tenía cara de preocupación, miré a mí alrededor y comprobé que nos encontrábamos en un departamento pequeño. Alguien tocó el timbre. Mi hermano palideció. Me asomé por la ventana y había un tipo haciendo señas para que bajara. Bajé las escaleras y abrí la puerta. El tipo me comenzaba a decir que mi hermano le debía dinero, y que estaba tratando de engañarlo. 

Desperté con el corazón sobre saltado en medio de la noche y quise contactar a mi hermano en México, pero no lo hice, me tranquilicé y bajé a tomar agua. Mañana lo haré pensé, para ver si todo está bien. 

Por la mañana olvidé el sueño, pero a medio día recibí una alerta de mi banco en México, revisé el correo y vi que alguien acababa de sacar treinta mil pesos de mi cuenta de banco. Inmediatamente entré en la banca en línea y vi que efectivamente, alguien en México lo había hecho y el día anterior (que por el cambio de horario de Francia a México correspondía al momento de mi sueño) había retirado seis mil pesos.

Llamé de inmediato a mi padre para prevenirlo ya que él estaba en México y es el único que podría ir al banco para tratar de bloquear la cuenta. Él se sorprendió de mi llamada, y cuanto le conté lo sucedido, me calmó y me dijo. Perdón hijo, es que me llegó una nueva tarjeta a la casa por correo y la utilicé. No pensé que fuera la tuya.

El pueblo de silencio

Soñé que caminaba a lado de Frans van der Hoff. Hablamos de las cooperativas de café, de comercio justo pero sobre todo recuerdo que él me insistió en la relación entre la iniciativa social y el chamanismo. Me detuvo en seco, su semblante cambiaba y mutaba entre el del viejo Francisco y el de su inseparable colega indígena Isaías Martinez. La cueva del silencio. Me dijo. Recuérdalo.

Por la mañana, cuando Anaïs llegó de hacer compras me dijo. Mira te compré esta revista, habla de México, los aztecas, los mayas y los toltecas.

Hojeé la publicación y me detuve en la foto de la zona arqueológica de Tula con el título. «Les Toltèques, le peuple du silence«.

Eric St-Pierre, Cfaé comercio justo y orgánico,

La caída del vagón.

Soñé que estaba dentro de un vagón del metro de la ciudad de México, recorrimos varías calles de la colonia Roma y el centro histórico.  Después nos adentramos en un túnel socio, y poco después el transporte comenzó un empinado ascenso a uno de los puentes por la zona del aeropuerto. Entonces vi por la ventana del metro que a unos metros el puente estaba inconcluso. Pensé que el metro se iba a detener pero no lo hizo. Acto seguido, comenzaron a caer uno a uno los vagones que iban delante del mío. Hasta que con miedo sentí como nuestro vagón se hundía en el vacío. Y segundos después el vagón caía sobre los rieles de la pista que continuaba unos veinte metros debajo del puente y siguió su trayectoria. Esto me impresionó tanto que desperté.

El día siguiente mi hijo me pidió que le pusiera una caricatura en Netflix. Yo ya me había olvidado de mi sueño. Normalmente él prefiere los avengers de lego o spider-man. Pero ese día quiso que viésemos una de “Mighty express” que es un dibujo animado que narra las aventuras de una serie de locomotoras. Yo comencé a ver la serie con mi niño, y en algún momento, una de los trenes, sube a un puente ferroviario sin concluir. El pequeño tren cae al vacío y metros después se posiciona justo sobre las vías y continúa su camino.

Helena

Soñé que estaba con Helena en Tula, a parecer estábamos juntos, después yo estaba paseando con un amigo en una moto por la calle que sube a las vías del tren. Y la volvía a encontrar en la esquina, ella nos saludaba efusivamente a los dos.

Por la  mañana entro en el FB de Helena por curiosidad, hacía más de 15 años que no sabía nada de ella. Y entonces me enteré por las reseñas de sus amigos que era el día de su cumpleaños.

Montaña de tierra

Soñé que estaba de viaje en Perú con mi esposa y mi padre. Estábamos caminando por una calle empedrada en el centro de una pequeña población hasta que llegamos a una colina de tierra que se desmoronaba. Me agaché y tomé un pedazo de tierra, era porosa y seca. Miré a mí alrededor y vi que en la colina no había más que pequeños arbustos y una parcela de papas.

El sueño continuó, y recuerdo que estábamos buscando la mejor manera de llegar a México por carretera. 

Desperté y traté de recordar el sueño completo, pero la imagen de la montaña de tierra peruana se imponía en mi memoría.

El día siguiente transcurrió con normalidad. y al consultar las noticias, la primera imagen que apareció fue la del periódico El País. La noticia era la tragedia del coronavirus en Perú y la imagen era un video que mostraba a los campesinos de aquel país llevando un féretro cargando en los hombros por una gran colina de tierra hasta el cementerio. La montaña y el país eran el mismo que recuerdo haber soñado.

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Momentos Inusuales – Rodraz

Imagen futura. Microrrelatos de sincronicidad, sueños, sueños sincrónicos, sueños del futuro, premuniciones, recordar el futuro. Carl Gustav Jung, sincronicidad, la simultaneidad de dos sucesos vinculados por el sentido pero de manera acausal.

Viaje al futuro, momentos inusuales, rodraz, blog, rodraz, chamanismo, shaman, shamanismo, visión chamánica.

Una breve introducción al chamanismo.

viaje a la cueva de los sueños.

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