Micro dosis

Fuimos a ver a unos productores de micro dosis en la sierra de Guanajuato porque Jesús quiere ver si Agromercados puede trabajar con ellos. Nos fuimos en el coche de Daniela, el Nacho Mágico, ella y yo. La neta está bien chido el proyecto.  Tienen un invernadero de plantas y hierbas curativas y además hacen recolección de plantas silvestres en la sierra.  Y con ellas extraen las micro-dosis. ¡Wey! Es como una farmacia rural en medio de la nada.  Llega gente de todos lados para comprar sus micro-dosis. En la tarde ya salimos de regreso y me acuerdo que Nacho Mágico veía sentado en la parte de atrás recargado sobre nuestros respaldos contándonos historias. A vece si siento que habla muchísimo, o más bien que tiene demasiadas historias, me siento un poco tonto a su lado.

-A veces siento que soy un alma vieja. –Dijo Nacho Mágico mientras Daniela conducía de regreso a Querétaro.

-¿Por qué lo dices Nachito? –Dijo Daniela

-No sé, a veces siento como si hubiera vivido muchas cosas. –Lo dijo en un tono que denotó tristeza, o más bien melancolía.

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