La llamada de Agromercados

Pinche traidor, me dije a mi mismo cuando colgué el teléfono.

Había llamado a Jesús Orozco desde un teléfono público en el DF porque mi madre me avisó que me estaba buscando. Después de una larga plática por teléfono y una breve entrevista, Jesús me había ofrecido trabajo en Agromercados para dirigir el área de marketing que aún no existía, pero que planeaban crear una marca de café para el mercado mexicano elaborada con el café de cuatro principales cooperativas de pequeños productores. ¿Te imaginas? ¡Era la primera vez que se hacía algo así en México!

Si lo sé, este cargo también incluía el puesto que había desempeñado Nacho Mágico. ¡Lo sé! Imagínate como me sentí, como un puto volcán, hirviendo con la emoción de la propuesta y cagado por el sentimiento de culpa. ¡Si wey!, ¿y tú que hubieras hecho? Yo lo acepté.

 Y estaba tan seguro de mí mismo, que incluso ya sabía cuál iba a ser el nombre de la nueva marca. Lo sabía. ¿Te das cuenta? Cómo pude haber sido tan arrogante y tan ciego? Pero de no haberlo sido no hubiera pasado todo lo que pasó.

Le llamé a Jesús Orozco a su oficina. –Acepto el puesto. ¿En dónde? En la colonia Roma, ¿Cómo se llama la cafetería? Nuestra tierra. Ok, ahí nos vemos, en Nuestra tierra. ¿Qué si conozco a Mario Monroy? No, no lo conozco. Ok ahí nos vemos. Hasta luego.

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