Indian Vibes

Cuando me desperté caminé hacia el pasillo para ir por un vaso de agua. Aún estaba medio pedo. Wey, el pasillo estaba cubierto de envases vacíos.

Luego, entre abrí el cuartito de atrás, ahí estaba Miguel y Milena dormidos sobre el colchón. Total, que fui a la cocina y regresé al cuarto de enfrente, la sala estaba patas para arriba, había un montón de envases vacíos ya medio terminar de cerveza, cigarros, plumas, estolas, ropa.

Nacho Pilas estaba dormido en uno de los sillones y en el otro estaba Ernesto.

¡Qué pinche fiestonon! Todo por la culpa del Ernesto. Pinche Ernest. Según cuando estaba caminando por Ezequiel Montes, se encontró una tienda de ropa que había vintage. Ya sabes cómo es el Ernest.

-Nooo maames wey, pinche tienda estuvo cerrada por veinte años weeey, creo que el ruco se murió y cerraron la tienda y estuvo intacta por veinte años weeey. Nooo maames wey. -Imité la voz de Ernesto.

Y al wey, se le ocurrió hacer una fiesta de disfraces con la ropa de la tienda. Aunque mucha de las prendas el Ernest las usa a diario. Pero bueno, cada quien su estilo. El punto es que le dijo a Daniela, ella le dijo al Mágico, de ahí paso al Mike, Atu, Miros y de ahí pal real.

Me dice Nacho Mágico. – ¿Mañana nos vemos en la fiesta de disfraces?

-¿Cuál fiesta? ¿En dónde va a ser? –Le pregunté.

-Pues en tu casa. –Me respondió. Nadie me había avisado, y creo que fui de los últimos en enterarme. Le dije a Dan que si me acompañaba a comprarme algo. Estuvo muy cagado la neta.

Ya en la noche los de la bandita empezaron a llegar disfrazados. Y luego el Edson llegó en su moto Rebel Honda, poca madre.

-Wey, una sesión de fotos wey. Con la motito del Edson. –Dijo el Nacho Mágico.

Luego poco a poco fue empezando a llegar más gente y más gente.

Creo que nunca había visto entrar tanta gente a la casa. Era incontrolable, wey, se había corrido la voz y había fila para entrar.

Yo solo agarré por la solapa al esposo de la hermana de Miguel que mide como dos metros, y le dije. –Wey, no conozco a nadie. Porfa, quédate en la puerta, si ves a alguien que no te late no lo dejes entrar.

-Va que va, Roy no te preocupes, solo mándame de beber. -De eso yo me ocupo, y le pase una caguama recién destapada.

Wey, no podíamos ni caminar por la casa, había un chingo de gente. Luego el Ernest sacó uno de sus cds, y puso la rola de Mathar, de Indian Vibes. De ahí todo se descontroló. Toda la banda empezó a bailar. Yo ya me dejé llevar no mames que pinche fiestón.

Y luego nos pusimos a bailar juntos los de la bandita. Y que se arma ¡la lavadora, lavadora! todos contra todos y luego más rápido, ¡centrifugado, centrifugado! ja ja ja pinches locos.

Y ya de ahi, esa rola ya se quedó como el himno de la banda. Cada que la escuchamos o la pone el Ernest, se arma el centrifugado.

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