11. Es mi inconsciente

Es mi inconsciente, les dije a mis amigos. Mientras sujetaba con fuerza mi brazo izquierdo.

Un rayo iluminó el cielo y la selva dejándonos ver por un instante las paredes del tejaban en donde estábamos a lado del camino de piedra que bordeaba el río Xilitla desde la entrada del castillo surrealista de Sir Edward Jemes, hasta la cascada varios cientos de metros selva adentro.

¿Qué dices? Me dijo Natacha.

Y en ese instante, en mi mente aquella locuro comenzó a tener sentido.

¡Claro! Dije. No puedo mover mi brazo, porque mi inconsciente tienen el control sobre él.

¿Qué? Pinche Rodraz !Estás bien loco! Dijo Nacho mientras volvía a abrazar a Natacha y o los miraba bajo la luz de la tenue vela.

Eso mismo. Es todo aquello que escapa a la pequeña luz en la oscuridad a  la que llamamos consciencia. Es el mundo que se extiende más allá de las fronteras de nuestra comprensión y de nuestro rango perceptivo. El instinto, el yo interior, el que controla cada movimiento dentro de mi cuerpo. La parte de mí que no es consciente de sí misma. Dije.

Es el movimiento. Masculle.

¿El qué? Preguntó Natacha.

Brazo ¿Con que movimiento expresas un, si? Pregunté mirando a mi brazo izquierdo.

De pronto mi mano giró dejando la palma hacia arriba y comenzó a abriste como una flor. Miré a mis amigos. Otro rayo calló iluminando la selva.

Brazo ¿Con que movimiento expresas un, no? Dije en voz alta con un tono más seguro.

Mi mano se giró lentamente mientras se cerraba hasta que quedó con un gesto torcido palma hacia el piso.

En este punto, supe que Brazo me respondía a las preguntas que le hacía mediante el giro de mi muñeca. Un movimiento involuntario de mi mano izquierda significaba, si. Y otro movimiento significaba, no.

Brazo ¿Eres mi inconsciente? Pregunté, mi mano comenzó a girar hasta que quedó con la palma hacia arriba. Si. Yo miré pasmado a mis amigos por lo que estaba sucediendo, pues yo no tenía ningún control sobre mi brazo izquierdo y este se estaba respondiendo a mis preguntas.

Poco a poco vimos con la escaza luz como mi mano se volvía a su posición inicial, con la palma en horizontal medio cerrada como si pretendiera tomar algo invisible.

Brazo ¿Extrañaste a Rodraz? Le preguntó Nacho a Brazo. Mi mano comenzó a moverse hasta que nos mostró su posición afirmativa.

Brazo ¿Dejará de llover esta noche? Preguntó Natacha. La miré intrigado, pues aqella pregunta estaba fuera de lo que yo pensé que era el inconsciente. Le preguntaba una predicción sobre la naturaleza. En ese momento pensé que brazo no iba a responder. Pero los tres vimos como poco a poco mi mano giraba hasta quedarse con la palma hacia abajo, respondiendo de forma negativa.

No va a dejar de llover en toda la noche. Dije interpretando la respuesta de Brazo. ¿Será una broma de mi inconsciente? ¿Cómo podría saber semejante cosa? ¿Y si no solo es mi inconsciente? ¿Entoncés que es?

En ese momento sentí como si me internara en un túnel, los sonidos se disiparon y la imagen de la selva se concentró en un solo punto lejano, cerré los ojos, y un segundo después los abrí como si hubiera despertado de un sueño. Miré mi brazo y comprobé que había vuelto a recobrar el control sobre mis dos brazos.

¡Qué alivió! Dije, ya me estaba preocupando, solo fue un susto. ¿Vieron eso? Si que me asusté. Les dije a mis amigos acercándome un paso hacia ellos. Intercambiamos un par de frases cuando Nacho me dice.

Hey Rodraz, está aquí de nuevo. Me dijo mi amigo señalando con la mirada a mi brazo izquierdo.

Pero yo no había sentido nada extraño, miré entoncés y ví que mi brazo había adoptado la misma posición que antes, solo que esta vez tenía la palma abierta hacia arriba.

Di un paso hacia atrás sin poder retirar la mirada de la palma de mi mano que con la luz de la vela, adquiría un tinte protagonista. Me abstrajo tanto las líneas de mi mano, su forma, la fuerza que parecía emanar de su cálida postura que todo a mí alrededor desapareció.

Poco a poco Brazo que tenía el control de mi mano comenzó a acercarla lentamente hacia mi cara.

Yo fui consciente de su movimiento y comencé a acercar mi cara hacia mis dedos dejándome llevar por la intención de mi mano que parecía surgir de la oscuridad. El sonido de la lluvia desapareció, cerré los ojos a centímetros de mi mano, y pude sentir como irradiaba calor, pero también un fuerte magnetismo que me atraía como un imán.  Hasta que en un momento sentí el contacto de la mano extranjera en mi frente y entonces, Brazo se volvió de nuevo mi brazo, tuve su sensación de nuevo, su punto de vista, y como si una descarga eléctrica hubiera sacudido todo mi cuerpo, caí arrodillado al piso, noqueado por la fuerza de la unión y comencé a llorar. Con tanto sentimiento como nunca antes.

Ro tranquilo. Escuché la voz de Natacha. Que me abrazaba.

Yo me encontraba en un momento de híper consciencia.

Nacho, me escuchó y nos abrazó a Natacha a mi. Tranquilo Ro, todo está bien. Me dijo. Estuvimos cerca de un minuto así. Hasta que volví en mí. Respiré profundamente y me puse de pie.

Tuve la sensación de estar conectado con todo lo que me rodeaba, también sentí una inmensa paz y el momento más lúcido que he experimentado en toda mi vida. Estaba despierto. Con los sentidos al máximo.

Miré a mis amigos y les dije. Lo que acabo de experimentar fue la unión entre el consciente y el inconsciente.

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