9. Conversación con mi brazo izquierdo

¿Escuchan eso? Dijo Nacho, se puso de pie y caminó hacia el umbral del tejaban en donde pasaríamos la noche dentro del castillo surrealista en la selva de Xilitla. Natacha y yo lo seguimos. Y como si el cielo se hubiese roto, la lluvia, como una densa cortina de agua.

¡Órale!

¡Wow! Admiramos los tres el aguacero. Y Natacha abrazo a Nacho por la espalda, con la luz de la vela vi como él se dio la vuelta y la abrazó.

Si ustedes muy juntitos junto a la vela ¿verdad? Pero saben que, ya no me importa porque yo tengo a Brazo. Les dije a mis amigos que me miraron de frente.

Instintivamente doble mi brazo izquierdo hacia adelante formando un ángulo de noventa grados, y con la palma de la mano girada hacia el interior ligeramente abierta. Como si fuese a saludar a alguién.

¡Ro! Me dijo Natacha.

No en serio. Verdad Brazo que nos tenemos a nosotros. Y comencé a hacer muecas y mímica con mi mano izquierda como si fuera un personaje.

En serio somos buenos amigos. Mira Brazo no se me despega ni un segundo. Dije tontamente, mis amigos rieron.

¡Estás bien loco! Me dijo Nacho con una mueca.

Mira, a Brazo no necesito saludarlo. Y luego mira, brazo me abraza. Y comencé a actuar de espaldas hacia ellos como si mi brazo izquierdo fuera el brazo de otra persona.

Si a veo que estas bien acompañado. Dijo sonriendo Natacha y sujetando la mano de Nacho.

Me di la vuelta de frente a mis amigos y reí de mi propia tontería. Baje mis brazos finalizando mi sketch.

Hubo un silencio y unos segundos después Nacho me dijo. Ya vas a empezar de nuevo.

Mm, No. Le respondí. Entoncés miré mis brazos y lo ví en la misma posición. Doblado hacia adelante. Solo que ese movimiento no lo había querido hacer yo. Pensé bajar el brazo. Pero no pude. Mire a mis amigos.

¿Todo bien Ro?

Mm, eso creo. Le respondí a Natacha.

Miré a mi brazo concentrándome aún más para bajar mi brazo. Pero un movimiento que en cualquier otro momento hubiera parecido simplísimo. Ahora no lo era. Mi extremidad no me obedecía.

Sujeté mi brazo por la muñeca e intenté bajarlo. Pero estaba tieso como una piedra a pesar que parecía tener una posición con la mano relajada ligeramente abierta.

¡Ah chinga! Comencé a inquietarme.

Nacho mascullo una risa forzada.

Sujeté con más fuerza mi brazo e intente doblarlo. Y a pesar que soy diestro y que mi mano derecha es en teoría más fuerte no logré moverlo.

¡Ah cabrón! Gruñí. ¡Pérame! ¡Que ahorita te arreglo! Dije en voz alta mientras forcejeaba con mi brazo izquierdo. La escena debió haber sido muy cómica porque mis dos amigos ahora reían con mayor convicción.

¡Este wey! ¡Hay Ro! Dijeron enmarcados por una densa negrura.

Hasta que me enderecé frente con un cómico semblante hacía ellos con el brazo izquierdo doblado hacia el frente de nuevo formando un ángulo recto.

Ambos rieron. ¡Te pasas pinche Ro! Me dijo mi amigo.

¡Wey, no es mamada! Necesito que me ayudes con mi brazo le dije muy serio con el brazo hacia el frente.

Ja ja ja. Rieron más fuerte hasta que su voz se fundió con el ruido de la lluvia.

¡Wey! Le respondí medio entre risa. En serio, wey, en serio no puedo mover mi brazo.

¿Cómo que no puedes?

Pues no puedo. ¡Míralo! Le dije a Nacho. Él suspiro y se acercó a mí y pude leer en sus pensamientos que era una astuta manera de sepáralos.

¡La estás aplicando bien he!

¡Es-en-se-rio! Le dije.

¡Si Claro!

Ambos tomamos mi brazo izquierdo y comenzamos a forcejear.

¡Ustedes dos están bien locos! Nos dijo Natacha.

Ambos caímos al piso enredados, y apalancados a mi brazo tratando de enderezarlo. Y de pronto Nacho se paró en seco mirando a mi brazo de frente. Me soltó de un golpe y se puso de pie. Su rostro apenas iluminado por la vela y enmarcado por la oscuridad lo hacía ver aún más asustado.

¿Qué pedo wey? ¿Qué es eso?

No lo sé. Le dije recuperándome.

Natacha paró de reír. Ya Ro, para por favor.

No puedo. Le dije.

Miré la palma de mi mano por un instante y tuve un momento de claridad. Un rayo iluminó nuestra pequeña guarida.

Creo saber que es. Les dije.

¿Quién? Me pregunto Natacha mientras se acercaba a Nacho para abrazarlo.

Es Brazo, mi inconsciente.

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