Colección de meadas

Nos regresamos ya tarde de Jalpan a Querétaro, y por ahí de las seis cuando empezaba ya a caer la tarde nos paramos antes de Bernal. Porque según les veía contando, por ahí estaba el árbol que me gustaba. Un pequeño mezquite en lo alto de una pequeña saliente que parecía un bonsai.

Pues porque no aprovechamos para hacer una parada técnica carnal. Dijo Miguel que conducía el coche.

Detrás de nosotros se estacionaron los otros dos autos en los que viajaba el resto de la bandita.

-Según yo es está peña. Le dije al Miguel.

-¿A dónde tan solitos? Nos gritó Miroslava.

 -A mear. -Le respondió Miguel

-Ta bueno. Abusados con los cactus. Nos respondió. También subieron Nacho Mágico, el Ernesto, Benji, el Nacho Pilas. Y nos pusimos todos en fila en lo alto de la ladera junto al raquítico mezquite.

¡Wey¡ La vista desde ahí, estaba poca madre. Podías ver Bernal desde lo alto, el desierto y la Sierra gorda.

-Esta va para la colección. –Dije en voz alta.

-¿Cuál colección carnal?

-Wey, es que colecciono momentos. O más bien dicho, colecciono meadas. Y la neta esta esta poca madre.

 -¡No mames pinche Roy! –Dijo Ernesto. Nomás falta que quieras echar espadazos. Reímos.

-A ver cuéntame otra meada de tu colección –Me dijo Nacho Mágico, cuando ya empezábamos a bajar.

-Wey una muy buena fue cuando fuimos al cuarto de azotea en donde vivía Adolfo en amigo del Pilas en la ciudad de México. Creo que era en la Narvarte. Y después de unas chelas me dieron ganas de mear. Así que me fui hasta la orilla y me subí a la barda, o como se llame, y me puse a mear. Hacia la banqueta que estaba a unos siete pisos abajo, mientras contemplaba las luces del DF.

-Hay pinche Roy estás bien loco carnal.

-¡Wey! es que tengo la teoría que en esos momentos, cuando estas meando, te vuelves más consciente.

-¿Neta? Ahora si te la mamaste mi Roy.

-Bueno ahora somos carnales de meada. Me dijo Nacho Mágico

-Pero para eso hay que cruzar los pinches chorros ¿No? –Dijo Ernesto riendo.

-Pues ahorita llegando a la casita del terror. -Dijo el Miguel.

-No –les dije preocupado por la limpieza del baño.

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