Montaña de tierra

Soñé que estaba de viaje en Perú con mi esposa y mi padre. Estábamos caminando por una calle empedrada en el centro de una pequeña población hasta que llegamos a una colina de tierra que se desmoronaba. Me agaché y tomé un pedazo de tierra, era porosa y seca. Miré a mí alrededor y vi que en la colina no había más que pequeños arbustos y una parcela de papas.

El sueño continuó, y recuerdo que estábamos buscando la mejor manera de llegar a México por carretera. 

Desperté y traté de recordar el sueño completo, pero la imagen de la montaña de tierra peruana se imponía en mi memoría.

El día siguiente transcurrió con normalidad. y al consultar las noticias, la primera imagen que apareció fue la del periódico El País. La noticia era la tragedia del coronavirus en Perú y la imagen era un video que mostraba a los campesinos de aquel país llevando un féretro cargando en los hombros por una gran colina de tierra hasta el cementerio. La montaña y el país eran el mismo que recuerdo haber soñado.

Helena

Soñé que estaba con Helena en Tula, a parecer estábamos juntos, después yo estaba paseando con un amigo en una moto por la calle que sube a las vías del tren. Y la volvía a encontrar en la esquina, ella nos saludaba efusivamente a los dos.

Por la  mañana entro en el FB de Helena por curiosidad, hacía más de 15 años que no sabía nada de ella. Y entonces me enteré por las reseñas de sus amigos que era el día de su cumpleaños.

La caída del vagón.

Soñé que estaba dentro de un vagón del metro de la ciudad de México, recorrimos varías calles de la colonia Roma y el centro histórico.  Después nos adentramos en un túnel socio, y poco después el transporte comenzó un empinado ascenso a uno de los puentes por la zona del aeropuerto. Entonces vi por la ventana del metro que a unos metros el puente estaba inconcluso. Pensé que el metro se iba a detener pero no lo hizo. Acto seguido, comenzaron a caer uno a uno los vagones que iban delante del mío. Hasta que con miedo sentí como nuestro vagón se hundía en el vacío. Y segundos después el vagón caía sobre los rieles de la pista que continuaba unos veinte metros debajo del puente y siguió su trayectoria. Esto me impresionó tanto que desperté.

El día siguiente mi hijo me pidió que le pusiera una caricatura en Netflix. Yo ya me había olvidado de mi sueño. Normalmente él prefiere los avengers de lego o spider-man. Pero ese día quiso que viésemos una de “Mighty express” que es un dibujo animado que narra las aventuras de una serie de locomotoras. Yo comencé a ver la serie con mi niño, y en algún momento, una de los trenes, sube a un puente ferroviario sin concluir. El pequeño tren cae al vacío y metros después se posiciona justo sobre las vías y continúa su camino.

El pueblo de silencio

Soñé que caminaba a lado de Frans van der Hoff. Hablamos de las cooperativas de café, de comercio justo pero sobre todo recuerdo que él me insistió en la relación entre la iniciativa social y el chamanismo. Me detuvo en seco, su semblante cambiaba y mutaba entre el del viejo Francisco y el de su inseparable colega indígena Isaías Martinez. La cueva del silencio. Me dijo. Recuérdalo.

Por la mañana, cuando Anaïs llegó de hacer compras me dijo. Mira te compré esta revista, habla de México, los aztecas, los mayas y los toltecas.

Hojeé la publicación y me detuve en la foto de la zona arqueológica de Tula con el título. «Les Toltèques, le peuple du silence«.

Eric St-Pierre, Cfaé comercio justo y orgánico,

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