Antonio, Adolfo y Alfonso entre Actopan y Atitalaquia

¿Qué coincidencia verdad? Fíjate lo que son las cosas.

Los Castañeda llegaron a Veracruz desde España, como quien dice, venían huyendo de allá por la guerra y todo aquello.

Antonio con su hijo Adolfo. Y Alfonso, que era primo de Antonio.

Y llegandito al puerto se separaron. Cada uno cogió por su lado, Antonio con su hijo Adolfo y Alfonso agarró por su parte. Se desearon mucha suerte sabiendo que tal vez nunca se volverían a ver.

Y por andas y mangas,  Antonio y su hijo llegaron a Atitalaquia.  Ahí empezaron de medieros, cogían milpas a medias y a trabajarlas. Así fueron viviendo y ahí conoció a la familia Montoya.

Para entonces la tía Virginia Montoya se casó con don Antonio y pocos años después su hijo Adolfo se casó con Tere Montoya, la hermana de la tía Virginia. 

Que fue la mamá Tere. Así que la tía Virginia era a la vez Madrastra de tu abuelo Adolfo y cuñada, ¡figúrate nada más!

La tía Virginia tuvo tres hijos. Manuel, Antonio y Cristina.

Y Don Adolfo, el hijo, ese tuvo nueve hijos con la mamá Tere. Irene, Choco (Constantino), Clara, Antonio, Adolfo, dos niños que se murieron, pero esos ni vivieron. Martín y René.

Ahí pasaron años, se puede decir. Entonces una de esas, Choco, que tenía como 17 años, andaba trabajando con otro muchacho que se llamaba Arturo García. Se dedicaban a comprar ganado en los pueblos para venderlos en Atitalaquia.

Pero un día compraron un animal de último momento y no le dieron guía. Entoncés llegaron a Actopan y cuando les revisaron las guías, vieron que les sobraba un animal. Entoncés el oficial de policía los interrogó, pero como ya era tarde para investigar, pues metieron los animales al corralón y a ellos a la cárcel.

Pues fíjate que resulta que el tío Alfonso, era presidente municipal de Actopan. Así que en la noche pasó a hacer su ronda, y le preguntó al comandante si había habido algún problema.

Y le dijo que habían detenido a unos muchachos porque les faltaba la guía de un animal.

Por cierto que uno de los muchachos se apellida Castañeda.

¿Cómo? Le respondió el Tío Alfonso. Sí, se apellida como usted. Le dice el comandante.

Lo fue a ver el tío Alfonso a la cárcel y le preguntó. ¿Qué de dónde era? Ya le dijo que de Atitalaquia, ¿Y tu papá como se llama? Ya le dijo que se llamaba Adolfo. Adolfo Castañeda.

Ya fue cuando el tío Alfonso relacionó.

Me hubieran dicho, ¡Tal por cúal! le dijo a su comandante, soltándole dos que tres grocerías. ¿Cómo voy a creer que encierres a mi sobrino.

Total que los sacaron, los llevaron a su casa, les dieron ropa limpia se bañaron, cenaron y ya se acostaron bien en camas y todo.

Y ya este, como se llama, y al otro día fue cuando don Adolfo fue con Choco a Atitalaquia a reencontrarse con su primo hermano. Y no vieras. Se puso llore y llore. Don Adolfo con sus sendos bigotazos era muy sentimental.

Imagínate tú, como es posible que hayan estado viviendo a un pasito, siendo que se habían separado en el puerto y estaban tan lejos de su casa en España, que vete a saber a qué distancia esta de Atitalaquia. Pudieron haber agarrado para otro lado, pero no. ¿Qué coincidencia verdad? La sangre siempre llama.

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