10. Hipnosis sobre el autobús

Cuando era estudiante en la Universidad del Valle de México mientras caminaba por el centro de Querétaro encontré en una libreria de libros usados un pequeño manual de auto hipnosis de una edición de bajo presupuesto. En su portada aparecía el dibujo a lápiz de un ojo humano. En ese momento yo viajaba casi todos los fines de semana hacia San Martín Texmelucan, para trabajar con Nacho en los diseños de una fábrica de pantalones de mezclilla que llevaban el absurdo nombre de Golfo Jeans. Y en tantas horas de ruta acostumbraba a leer todo tipo de cosas. Este manual era una guía para lograr el auto hipnosis después de una completa relajación y el movimiento involuntario de alguno de los dedos de la mano. Para esto se pedía al lector pensar en una pregunta cerrada y esperar la respuesta afirmativa con el movimiento inconsciente de un miembro del cuerpo. Esa vez a la altura del paso de cortés frente al volcán Popocatépetl, logré que mi dedo meñique respondiera de manera afirmativa y el índice a la negativa.

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